Muchas veces, el emprendimiento nace desde la necesidad: generar ingresos, ganar libertad, tener más tiempo para lo importante o simplemente hacer algo en lo que somos buenas, aunque no tengamos toda la experiencia.
Pero más allá del producto o servicio que ofrecemos, hay un motor más profundo que nos impulsa: el propósito.
Ese para qué que nos sostiene en los días difíciles. Que nos recuerda por qué comenzamos cuando aparece la duda, el cansancio o la comparación.
Ahora bien, ¿qué ocurre cuando nos desconectamos de ese propósito? ¿Es posible volver a él sin exigirnos tanto?
El discurso tradicional nos ha enseñado que el propósito es un destino fijo: claro, definido y conocido desde el primer día. Pero la realidad es más flexible. Muchas veces, comenzamos sabiendo con fuerza lo que no queremos más que teniendo claridad sobre lo que sí deseamos. Y desde ahí, construimos algo nuevo.
Como fundadora y psicóloga, he vivido ambas caras. Hay días en que tengo muy claro hacia dónde voy, conectada con lo que me inspira y da sentido a lo que hago. Pero también hay momentos en que dudo, me siento desconectada o simplemente funciono en automático.
Ahí es donde entra una mirada compasiva: el propósito no siempre es una meta final. Muchas veces, es una dirección hacia la cual avanzar.
Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), entendemos que vivir con propósito significa actuar en coherencia con nuestros valores, incluso en medio del malestar o la incertidumbre. El propósito no elimina el cansancio ni las dificultades, pero sí nos ofrece un ancla interna que guía nuestras decisiones y acciones, incluso cuando avanzamos más lento de lo que quisiéramos.
Entonces, ¿qué ocurre cuando perdemos conexión con ese propósito?
Suele aparecer la confusión, el desgano o la dificultad para tomar decisiones. Seguimos funcionando en modo automático, cumpliendo con lo necesario, pero sin esa chispa que nos movía al inicio.
Y aunque esto es parte del camino emprendedor, es clave darnos el espacio para volver a mirar hacia adentro y preguntarnos:
- ¿Qué me impulsó a comenzar?
- ¿Para qué lo hice?
- ¿Ese para qué sigue presente?
- ¿Necesito ajustar el rumbo para volver a sentir sentido en lo que hago?
La buena noticia es que sí, es posible reconectar con el propósito sin exigencias extremas. No necesitas respuestas grandiosas ni revelaciones instantáneas. A veces, basta con una pausa honesta, una conversación significativa o un momento de conexión con otras mujeres para recordar por qué esto es importante para ti.


Coincido en que los inicios de un emprendimiento son muchas veces por una necesidad y en especial financiera. En el camino nos damos cuenta que elegimos eso porque tenemos un propósito que al principio no es claro. Cuando empezamos a ver resultados vamos afinando el propósito porque nos emociona lo que logramos y lo que logran las personas que compran nuestros productos o servicios. Allí decimos: esto es lo que quiero lograr!! Para allá voy. Y por eso lo vemos como una meta.Pero me encanta empezar a verlo más como un camino tal como lo describes.
Interesante e importante tema presentado aquí.
Somos muchas las personas que tomamos la decisión de emprender por diferentes motivos, a veces incluso, sin tener claridad de lo que queremos, pero si con la certeza de lo que NO queremos y considero eso es un buen comienzo que te hace moverte de la zona confort o del lugar donde no quieres estar y al que no quieres volver.
En el camino, aparecen luces y algunas sombras que a veces te hacen replantearte si esto es lo que realmente quieres y ahí siempre recordar por qué elegiste este camino, o días en los que baja la energía y en los que debemos darnos PAUSAS, escuchar al cuerpo, practicar la autocompasión, respirar y después seguir.
PACIENCIA, CONFIANZA , disfrutar el camino y vivir cada momento con presencia.
¡¡Muchas gracias por compartir este tema tan necesario!!
Lo que me impulsó a comenzar fue que necesitaba independencia laboral
Lo hice para tener flexibilidad horaria, lo que mep ermitw tratar cómo más tranquilidad temas familiares.
Ése para que sí, sigue presente.
No. Por el momento encuentro sentido a lo que hago.
Me encanta esta instancia donde podamos comunicarnos y sentir que hay más gente con la motivación de crecer con propósitos.
Gracias 🙏